miércoles, 9 de agosto de 2017

La rubia de los ojos negros, Benjamin Black

" De repente, se puso en marcha, recogió los cigarrillos y la boquilla de ébano y los metió en su bolso. Sujetó el sombrero y se lo puso. El ala caía perezosamente sobre su frente como si una brisa la hubiera dejado caer con una caricia. ¿Cómo podía haber pensado por un segundo que era fea? ¿Cómo podía haber pensado algo distinto a que era la criatura más adorable que nunca había visto y que jamás volvería a ver? Mi diafragma se expandió y se contrajo en un suspiro, igual que ondulan los raíles de un tren durante un terremoto, la estaba perdiendo. Estaba perdiendo a aquella mujer maravillosa, aunque nunca había sido mía en realidad. Sentí un dolor que jamás hubiera imaginado que pudiera sufrir un hombre y sobrevivir."



Como una muñeca zarandeada por los hombres y por los acontecimientos Clare Canvendish, la bella mujer protagonista de esta novela, recorre las páginas del libro, llevando al detective Marlowe, y a nosotros con él, por situaciones complicadas, rodeadas de intriga, muerte, mafia, droga, y dolor. El amor se filtra entre las hojas del libro canalizando los sentimientos de los personajes en un mundo oscuro y lleno de mentiras.
Benjamin Black es el seudónimo del escritor irlandés de novela negra por excelencia, John Banville, que ha rescatado en esta novela al detective Marlowe por invitación de los herederos de Raymond Chandler.
Novela entretenida que nos lleva a conocer a este gran escritor, la novela recibió el Premio Príncipe de Asturias de las letras en 2014.

MJ




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lunes, 24 de julio de 2017

Las mujeres que hay en mí, María de la Pau Janer


(...)" Se reían a placer. Luego se miraban con unos ojos más limpios, liberados de aquellos velos que va depositando la vida que se vive tristemente. Elisa era la causa de su gozo. Primero, la amaron porque era una prolongación de la madre muerta, después se convirtió en el centro de atención de sus existencias. Era una muchacha que derrochaba ilusión por la vida."

(...) "Una persona no puede predecir el espacio de existencia que aún le queda por saborear. Es una cuestión de los hados, que son caprichosos. Nos sorprenden cuando menos lo imaginamos. Nos reservan épocas felices, días de dudas, las angustias y los miedos."(...)




Es curiosos que una persona que le gusta escribir sobre lo que lee, no le guste leer el resumen o las reseñas que se hacen de los libros, en mis reflexiones sobre la lectura intento no resumir, siempre lo he odiado, hasta en el cole, cuando te hacían escribir sobre las vacaciones, yo escribía reinterpretando esos días con lo que había sentido o vivido, las sensaciones que me habían llegado por la vista mirando el mar a lo lejos, o compartiendo juegos con mis hermanas y primos. Ahora y en estos días calurosos de verano en los que me dejo acariciar por las palabras, escritas en los poemas o en las novelas, llegan hasta mí lecturas de otro tiempo (un regalo perfecto antes del verano). Escritas con otros anhelos y con otras pensamientos, pero que llegan a mi de la mano de quien regala, o de quien habla de ellas, ... así es como me encanta su lectura. 
Y esto es lo que ha pasado con este finalista a premio Planeta del 2002, olvidado en la estantería, reemplazado por otras lecturas, quizás menos interesantes, o no. Las mujeres que hay en mí, sorprende por su prosa delicada, por sus frases bien construidas, por esa facilidad de la escritora de llevarnos de la mano, hacia la cama como si fuéramos niñas y contarnos un cuento, un cuento de adultos que, como a Sherezade, nos deja con las ganas cuando dejamos de leerlo.
Me alegra además haber leído esta novela ahora, porque así recuerdo el curso de escritura creativa, que en esta fechas, estaba realizando el verano pasado en Teruel, de la mano de Espido Freire y de su hermana, Mila Freire: los cuentos, la atracción de una historia tiene que ser como la de un cuento, en el que los personajes, representen, un mito primigenio; y la historia nos envuelva en amores y circunstancias propias de una tragedia griega.
Tres mujeres, un hombre y una sóla vida para poder amar.
Además es una historia escrita por una mujer, María de la Pau Janer, y en la que las protagonistas son mujeres, tres mujeres en una o viceversa, una historia de amor y de muerte. Una novela espléndida, que espero que os guste.

MJ

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miércoles, 19 de julio de 2017

Primeras impresiones de un hombre en la sala de autopsias, Boris Rozas




Fotomatón
II
" De brazos cruzados ante la inapetencia
del que se siente poeta
entre edificios huecos, 
nunca he querido llevar relojes
que intervinieran mi mal llevada
soberanía, nunca he querido portar anillos
que no encajaran en los corazones,
declaré mi amor
a los cuatro vientos que quisieron
escucharme, proclamando
mi vida en verso
antes de ser alguien."

Boris Rozas es un gran poeta, que ha llegado a mi de la mano de Universo la Maga y de él mismo. En esta nueva etapa en la que me estoy atreviendo a reseñar poemarios, me encuentro ante la esencia del hombre, ser de intelecto único, que intenta con sus versos retratarse ante los demás como el poeta que es: ..."me siento juguete parcialmente desechado tras horas y horas de recreación, ráfaga de luz ultravioleta disimulada entre versos requebrados por el padre tiempo, extremo súcubo que arrancaba mis hojas en blanco"...;  en este libro de poemas Boris Rozas divide sus poemas en títulos que te sugieren lo que nos cuenta en sus versos, desgranados uno a uno, como cuentas de rosario: Fotomatón, Tom Collins, Radicales libres, Estación Europa, Mudanza, ...
Todos ellos nos acercan, al poeta en sus viajes, en sus amores y desamores, intuyendo el dolor o la nostalgia, de un lugar, de una ruptura. La esperanza en un mundo sin ella, irrumpe entre sus versos, como necesidad vital: "Tan hermosa la luz que invade tus mañanas despiertas ..."; la necesidad de enseñarnos lugares, vistos con ojos de poeta, alarga el viaje en el tiempo de hombres en lugares llenos de otras historias: Berlín, Auschwitz, Saint-Maló, Londres,... 
El poeta siente, se identifica como tal:  "Dejo de ser un ser vivo para emplazarme al olvido que supone la desgracia de ser vocero de corazones en eterno duelo,...", "...me siento desliz topográfico incubado en el vientre de una madre sin maña"...
Por último decir que hay poemas que te hacen sonreir, porque conectan con tu propio yo, y ahí es donde reivindicas tu alma de poeta;  "Doscientas rupturas y pico después permanecen junto a nosotros, el perfume del instante que precede a la pelea de almohadas,..."

Un placer encontrarme con la poesía de Boris Rozas, espero que os guste.

MJ


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martes, 11 de julio de 2017

El puente de una sola orilla, Piluca Ruiz

"- En la vida, la mayoría de nosotros caminamos por un puente que solo tiene una orilla. Yo camino por mi puente de una sola orilla porque al otro lado no esta Sebastián. Ni en el extremo opuesto a la orilla de tu puente está Paulina ni en el suyo la está esperando el Celes. Pero tu y yo, Mauricio, lo sabemos y, libremente, hemos escogido nuestro puente. Ella no. Nosotros caminamos con cuidado, despacio, sin acercarnos al otro lado porque sabemos que daríamos un paso en falso y caeríamos en el vacío. Por el contrario ella camina tranquila y segura. Ciega en su ignorancia. Y tu, no puedes de repente , abrirle los ojos y dejarla al borde del abismo porque perdería el equilibrio y se precipitaría en la nada. tú debes estar al otro lado de su puente, construirle la orilla que le falta y aguardarla. Dejala que siga caminando confiada. Aprovecha el trayecto para quitarle al Celes de la cabeza y que sea a tí a quién busque en la otra orilla. Cuando sea ella la que te escoja, entonces ya podrás matar al Celes."




Piluca Ruiz, en esta novela, nos engaña descaradamente, con un recurso literario magnífico. En la primera parte de la novela nos introduce en la vida y pensamiento de Mauricio, de forma pertinaz, casi machacona; y se nos olvida lo que piensan y sienten los demás personajes, todo lo vemos desde su perspectiva y aunque no entendemos porque no nos desvela otras vidas, otros sentimientos, cuando empezamos a leer la segunda parte de la novela comprendemos que en la vida no nos podemos fiar de nuestra visión unívoca de las cosas.
Mientras leía la novela no podía dejar de pensar en Paulina, en su empeño en no olvidar a su novio muerto en el inicio del relato. Me revelaba como mujer cuando no se dejaba llevar por sus sentimientos hacia Mauricio, pero inesperadamente todo en la trama de la novela da un vuelco, y se convierte en una sucesión de acontecimientos, que dan sentido a esos silencios, a esos cambios de humor, a esas sutilezas bien enmascaradas por la escritora en forma de ausencias, todo ello da sentido a la novela y la hace grande.
Enmarcada en una España de posguerra, en la que no se detallan grandes hazañas, sino que se describen unas vidas marcadas por las ausencias:  del Celes, de la madre de Paulina, ... el paso de la niñez a la edad adulta intentando no perder esa magia y justificando ciertos comportamientos con la falta terrible de sinceridad, engañados con la búsqueda del amor ideal, y perdiendo en el camino "amores verdaderos" plenos de  nostalgia y sensibilidad. 
No conocía a esta escritora y Universo la Maga, me ha dado la oportunidad de leerla y apreciar su obra, espero que os guste.

MJ






lunes, 26 de junio de 2017

Con la llegada de la sangre. Octavio Gómez Milián

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Ateca

Junto a la estación.
Aliento de luna que muere.
Te esperé hasta que crecieron
las hierbas en la casa del hombre 
que movía las agujas.
No hubo más trenes.

Cuando no queda nadie


Amor

Duermes, en tus ojos se cierra
todo el abismo de mi vida,
respiro lo que tú no respiras.
Al besarte limpias mis labios 
de muerte.

Recreo

Cada día espero
que la boca abierta de la niebla
se alimente de este cuerpo interino.
Devora todo lo que dejo
que devore.

Estación

Te esperé alimentándome
de insectos que se alimentaban de mí.

Con la llegada de la sangre


Cuando queremos hablar de poesía contemporánea, hablamos de amistad dice Luis Othoniel Rosa, en su blog sobre reseñas de poesía, y también dice que "el poeta no sólo escribe versos en su torre de marfil, sino que domina todos los aspectos del proceso (diseño del libro, impresión, presentación y lectura)" y yo estoy totalmente de acuerdo con él y así es en el caso de Octavio Gómez Milián. En este poemario Octavio deja su torre de marfil y se manifiesta en su cotidianidad, impregnada de poesía. 
He seleccionado estos poemas porque me recuerdan al poeta- compañero, al que admiro a diario:  el amor por su pareja, los recreos de "interinos" compartidos, la estación de Ateca, Ateca como refugio eterno. 
Los poemas de Octavio, son como pequeños relatos, encajados entre versos. 
La poesía elige la palabra exacta y la convierte en sentimiento, es la esencia de si misma; el poeta expresa en cada verso, lo íntimo, lo genuino, la verdad,...aquello que nos hace libres. 
La poesía hay que leerla, saborearla, dejarse llevar, ... y en esta ocasión con Octavio como poeta oírla de su boca. Me encanta. 

MJ





domingo, 11 de junio de 2017

SIN CRITERIO. Áurea L. Lamela


"- Como pasa siempre, no le puedes gustar a todo el mundo: el que llega a estos puestos tiene sus enemigos, pero nada tan serio como para llegar a esto. Desde mi punto de vista, y sin querer meterme en su trabajo, yo pensaría en un indignado de estos, que va por libre y que culpa a los políticos de la crisis. Y que se está tomando una revancha. Es más, andense con cuidado, porque puede ser el primero de más casos. No acaban de tomar conciencia de que cada uno en su medida ha contribuido a esta desgraciada crisis. Coches, pisos, casas, vacaciones en lugares remotos. No se daban cuenta de que eso no es gratis. Y hay que tener sentido común. A nadie le importó endeudarse; y no, no se preguntaban si podían pagar o no. A vivir bien y ya está (...). Y ahora, cuando llegan las duras, todo son antisistema y arremeten contra los políticos. yo iría por ahí. Buscaría a algún resentido, un perdedor."

"Muchas veces tuvo presente que Verónica se merecía un escarmiento. Y en un principio  la borró para siempre de su vida. De su pasado. No había sido nunca su amiga; lo decía o lo sentía. Un amigo no te falla y si te falla; no es u amigo. Otra cosa que también le dolía, como su marido y su tío se habían dejado engatusar y no la habían protegido. "


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Sin criterio, la tercera novela de Áurea L. Lamela es una historia de corrupción, enmarcada en la España actual, y en una ciudad de provincias, Lugo. La investigación del proceso criminal de la directora General de Función Pública, nos lleva a seguir las pesquisas de otro crimen del pasado que esta conectado con el de Verónica. Un entramado de pasiones:  la envidia, el deseo de venganza, la lujuria y sobre todo la avaricia, forman una tela de araña en la que van cayendo los personajes relacionados con la trama urbanística. organizada por una asociación ecologista disfrazada de legalidad. 
El reflejo psicológico de los distintos personajes en la novela, va unido a la descripción de una sociedad, la nuestra, llena de  pequeñas corruptelas a las que no damos importancia y que nos envuelven día a día, creando falacias encadenadas, que nos llevan a no valorar la VERDAD;  y en la que el valor de la VIDA se pierde, frente a la muerte como algo finito: "quitar a alguien de en medio " cuando no nos cae bien, nos molesta, nos irrita, o nos impide prosperar, es en definitiva no dar valor a una vida que es la única que tenemos.
Una novela cargada de personajes interesantes, que dan vida a nuestros compañeros de trabajo, amigos o familia, ...dando pié con su dosis de realidad a imaginarnos, en nuestro entorno la mentira en que la que vivimos.

MJ

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jueves, 18 de mayo de 2017

Pensión Leonardo, Rosa Ribas

"(...) Daniel estudiaba cuando el ruido en el bar era una mezcla de discusiones de fútbol y discusiones de cartas, de voces de la tele y de las protestas de alguno que quería escuchar lo que decían. Se le unían el estrépito de la cafetera, los golpes de los vasos y tazas, de las fichas de dominó, de las sillas arrastradas.
-¿De verdad te enteras de lo que pone en los libros?
-Si, lo que no soporto es el silencio
(...)
Me contó entonces que , al cumplir los doce años, su padre lo puso a cuidad las vacas. Pasaba días enteros en el monte, solo por completo con los dos perros y con el ganado que tenía que llevar a los pastos. Por la noche dormía en las cabañas repartidas por la zona.(...)
Dejaba libros en las cabañas, de literatura y de historia, también cuadernos de ejercicios de aritmética y geometría.
- Una vez los civiles se presentaron en casa de mis padres porque habían entrado a inspeccionar una cabañas y les había extrañado que hubiera libros en el interior. Como sabían que yo pastoreaba por la zona, pensaron que eran míos y que los había olvidado.
- ¿Y qué pasó?
- Mi padre les dijo a los civiles que me preparaba para sacarme el bachillerato. Los guardias lo creyeron porque traían como pruebas unos libros de matemáticas. El problema es que yo también me lo creí, y cuando se fueron, le dije a mi padre que me podría sacar ya el bachillerato si quisiera, que ya estaba preparado. Me dió una paliza tremenda. Si mi madre no lo hubiera parado, creo que me habría dejado lisiado. Después fue a la cabaña, cogió todos los libros y los tiró al río. "Que los lean los peces", sentenció."



La novela de Rosa Ribas, Pensión Leonardo, escrita en primera persona, recuerda una posguerra llena de carencias y de esperanza, tras una guerra civil, cruel y despiadada, que dejó divididas no sólo a España sino también a las familias y una realidad de mutilación y dolor, que nunca olvidaron los que la vivieron. 
La protagonista de la novela, Lali, una niña de doce años, relata con una naturalidad apabullante, la vida en la pensión de sus padres, en la escuela, en las calles con sus amigos, ... la vida en un barrio de Barcelona, donde los personajes que van apareciendo en la pensión aportan al relato una visión de esa época muy completa, de la que se enriquece la principal protagonista y con ella, los que leemos la novela. 
Rosa Ribas es una escritora comprometida, no hace tanto que publicó su primera novela, y se siente inmigrante en un país de emigrantes; esa característica la lleva a contar las historias como si ella misma las viviera, y en la pensión de Barcelona en la que los padres de Lali, se instalan después de la guerra, los que aparecen por allí son viajeros, personas que huyen de si mismos o que buscan un lugar que los acoja, que  llene sus vidas de otras vidas.
Una novela, que contagia el placer de observar lo cotidiano, de saborear la amistad, de mimar la realidad. Un final sorprendente, que cierra el círculo de odio y violencia, impregnado en los hombres que no conocen la palabra libertad.
MJ

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