miércoles, 13 de enero de 2016

Aquello estaba deseando ocurrir. Leonardo Padura


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Cuando Lola la bibliotecaria de Ateca me dijo que cuando recomendaba este libro a sus usuarios no acababa de gustar, le dije "yo lo leo, no te preocupes y luego te cuento".  Y aquí estoy escribiendo una reseña.
Para empezar este libro es una recopilación de relatos, eso en mi caso, es una buena recomendación.
Yo leo de casi todo, como habréis visto en alguna reseña, y en mi lista de libros que voy leyendo, pero no hago reseña de todos ellos porque no tengo tiempo y porque leo mas que reseño. En este caso me apetece recomendar esta recopilación porque, los relatos es un género, que no suele gustar y que por mi experiencia, es difícil de escribir. El motivo es, que cada uno de ellos, forman parte de tu vida y tus experiencias:  son un trocito de vida o de tu vida.
Aquello estaba deseando ocurrir, es un libro del autor cubano Leonardo Padura, conocido más por su colección de novelas policíacas del detective Mario Conde. En este libro Leonardo desgaja, como si de un tronco se tratara, las ramas arrancadas de un árbol: despojándose a la vez de ropajes y sentimientos, quedando al desnudo. Son relatos íntimos e intimistas.
Leonardo Padura, escribe desde el corazón, desgranando uno a uno sus relatos, en los que con palabras y hechos va tocando los temas fundamentales de la vida: el amor, el sexo, la madurez, la muerte,...

En Nueve noches con Violeta del Ríotodos nos enamoramos de Violeta , y buscamos en su boca y en su voz el amor que perdimos o el que no tuvimos:
 "Pero enloquecido de deseos como yo me hallaba, apenas repare en nada que no fuera el festín de sexo que me sirvió aquella mujer , que en la práctica del amor, gozaba de aquella destreza maravillosa que desplegaba cuando cantaba boleros".

En Adelaida y el poeta, me he sentido tan identificada con este relato, en este momento de mi vida, que me da un poco de vergüenza reconocerlo. En la vida, dicen "que nunca es tarde si la dicha es buena". Pero en ciertas aventuras, como la literaria, los editores no quieren escritores aficionados y maduros, que nunca han publicado, porque eso no vende, y los sentimientos de tristeza y amargura,que se reflejan perfectamente en este relato, hacen que muchas buenas historias se pierdan y muchas vocaciones tardías se frustren. Así empieza este relato conmovedor:

"Entonces Adelaida sintió un tímido temblor que estremecía su piel. Liberó el rodillo de la esclerótica Underwood y extrajo, satisfecha, la última hoja de su última obra. Nunca, en sus años de escritora aficionada, se había sentido tan plena y rememoró, complacida y divagante, los quince días de trabajos y angustias que le había costado llegar hasta aquella línea final donde la madre comienza a vestirse de negro antes de que le confirmen la muerte de su hija". 

Lo que me encanta de este escritor es la capacidad que tiene de relacionar unos relatos con otros, a partir de sus personajes; hay muchos escritores de relatos, que utilizan este recurso para conectar al lector y a sus personajes, es como si el personaje te pidiera conocerlo un poco mas, que le dedicaras un poco mas de tiempo, que le dejes crecer en las páginas de un nuevo relato: hay personajes que dan mas de si, sus vidas necesitan desarrollarse, seguir viviendo. Es lo que pasa con Sonatina para Rafaela y Según pasan los años.

Los relatos dedicados al amor son varios (más bien casi todos), pero tratados de diferente manera, por ejemplo en  Los límites del amor,  o en  El destino MIlano-Venezia (via Verona), Leonardo hace de la casualidad un himno, en esta ocasión el protagonista disfruta de su suerte y se regodea en ella:

" Hicieron el amor debajo de na ventana que Valeria  insistió en dejar abierta, y desde la cual se veían fragmentos de la muralla romana. ella parecía hervir, pero se mostraba dúctil, dispuesta a los caprichos del amante recién inaugurado y Miguel se había sentido potente y eficaz en el manejo del curepo breve y bien estructurado de la muchacha, mientras disfrutaba por todos sus poros el contacto con un  piel joven y cálida, que se le entregaba sin reparos, hasta agotarle todos sus jugos."

Por último El Cazador, cuenta con absoluto desgarro las hazañas de un depredador, de un asesino, de un suicida; la soledad y la amargura se ciernen sobre el cazador...:

"Sentado en el borde de la cama - vacía, vacía-, estudió sus brazos. Cerró los puños y vio flotar levemente sus venas azules -su color preferido-. La sangre saldría en chorros interminables, mancharía la cama y la sparedes, el suelo y el techo, quedaría todo hecho un asco. Pensó que tal vez Anselmo nunca se enteraría de su muerte, que su padre hasta se alegraría de no tener ese hijo; que no no tenía a quien escribir una carta de despedida y mientras el llanto lo aliviaba y los estertores cedían, pensó que todo era obra del destino. "

En definitiva un escritor, los relatos de Leonardo Panduro, interrogan, señalan, viven en sus páginas toda una vida,...
MJ

Leonardo Padura


2 comentarios:

  1. ¡Hola! Me ha encantado la entrada, soy nueva en blogger, así que me encantaría que te pasases por mi blog literario para ver qué te parece y si te gusta, quédate porfa. http://tintasobrepapelmojado.blogspot.com.es/

    Un beso y muchísimas gracias.

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  2. Hola. He caído en tu blog por casualidad. Muy interesante tu reseña del libro de relatos de Padura aunque, desde luego hay otros de sus libros que me gustan más, como "El hombre que amaba a los perros". Pero bueno, algunos de los relatos me gustaron, como el de Violeta del Río. Otros menos.

    Saludos

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