viernes, 17 de junio de 2016

Los besos en el pan. Almudena Grandes


"Así, los niños de entonces aprendimos a no preguntar,
aunque a los españoles de hoy no les gusta recordarlo. Tampoco
acordarse de que vivían en un país pobre, aunque eso
no era ninguna novedad. Los españoles siempre hemos sido
pobres, incluso en la época en que los reyes de España eran
los amos del mundo, cuando el oro de América atravesaba
la península sin dejar a su paso nada más que el polvo
que levantaban las carretas que lo llevaban a Flandes, para
pagar las deudas de la Corona. En el Madrid de mediados
del siglo XX, donde un abrigo era un lujo que no estaba al
alcance de las muchachas de servicio ni de los jornaleros
que paseaban por las calles para hacer tiempo, mientras esperaban
la hora de subirse al tren que los llevaría muy lejos,
a la vendimia francesa o a una fábrica alemana, la pobreza
seguía siendo un destino familiar, la única herencia que
muchos padres podían legar a sus hijos. Y sin embargo, en
ese patrimonio había algo más, una riqueza que los españoles
de hoy hemos perdido."


Después de este parón en mis comentarios o reseñas, vuelvo a la carga, ... Ya hace unos días que acabé el libro y son varios los que he leído este año sobre la crisis y su resaca literaria.
La novela de Almudena Grandes, Los besos en el pan, no es el libro que más me gusta de la escritora, pero como siempre sabe sacar de los seres humanos, lo mejor de cada uno: la solidaridad entre los que peor lo están pasando, o el saber ponerse en lugar del otro, es algo que los que formamos la clase media, sufridora de esta crisis, vemos todos los días (los abuelos que acogen a sus hijos sin trabajo y sin recursos en sus casas dándoles de comer con una pensión mísera, aquellos jóvenes que afrontan la crisis siendo ocupas y ofreciendo sus servicios como profesores o como enfermeras de forma gratuita, aquellos voluntarios de comedores sociales de barrio,...) Almudena sabe novelar como nadie estas situaciones extremas.
Los besos en el pan, me recuerda aquellos años entre los 65 y 70, años que nos tocó vivir la miseria de los últimos años del franquismo, en una crisis continúa de ropas heredadas, de pedazos en los pantalones, de leche en polvo, de bombachos horribles, de misas y rosarios,... cuando valorábamos tanto el pan blanco, contagiados de la veneración que nuestros padres le tenían, cuando se caía el pan el suelo nos hacina besarlo, como si de una reliquia se tratara.
Lo que más destila la novela es solidaridad y compresión, visiones de la crisis que chocan con otras (Reseña: Los hombres desnudos, de Alicia Gimenez), que nos hacen tragar con todo convirtiéndonos en ladrones o asesinos.
MJ 



5 comentarios:

  1. hola! nos parece muy interesante y fuerte tu reseña, llevo tiempo viendo este libro y en cuanto pueda leerlo, me acordare de ti.muy emotivo, y tu muestras tu personalidad en tus comentarios, eres muy especial, besos.

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  2. Muchas gracias, me encanta que os gusten mis comentarios y reseñas.Me anima a seguir animando a leer. Besos

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  3. Muy buena reseña, tengo bastantes ganas de leerlo, me lo regalaron estas navidades.

    Me ha gustado tu blog y te he seguido, si quieres puedes seguirme a mí, sale la dirección en mi perfil. Muchas gracias. ¡Nos leemos!

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  4. hola!! me encanto este libro y la reseña. Me haría muy feliz si te pasaras por mi blog y me siguieras. Desde ya gracias de ante mano http://amantedeloslibros20.blogspot.com.ar/

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