domingo, 8 de marzo de 2015

La mujer que llora. Zóe Valdés



Dora conoce a Picasso, y su dependencia más allá del amor, más allá del dolor, la sumerge en el mundo infinito e irreal del pintor, hundiéndola desde el principio en un súbito e interminable más allá, que la desborda y la aniquila como persona, como mujer, como artista....


La mujer que llora
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" En octubre de 1935 yo era una joven de una muy fresca y atrevida belleza, era consciente de ello y sabía que podía provocar sentimientos extraños en los hombres, que no seducía sólo por mi físico, que mi inteligencia y mi luminosidad se transparentaba, fuera enfundada e un vestido de un pesado tejido negro, fuera con el cabellos peinado y moldeado hacia atrás, negro y brillante, y con mis zapatos de tacones toscos... Los hombres me miraban y sus miradas traspasaban mis vestimentas, me desnudaban. (...) Entre en el café-restaurante Les Deux Magots y advertí unos ojos grandes y redondos que se fijaron al momento en mi cuerpo ... Los ojos grandes y redondos treparon , entonces, por todo mi cuerpo, mordieron mis orejas. Se posaron en mis pupilas. Resistí sin pestañear, su magnética mirada, que descendió un tanto oblicuamente desde mi oreja derecha, acribilló mis labios como si me enviara miles de agujillas finas que encajaban en mi piel ... Abrí mi bolso, extraje el cuchillo de punta afilada. Posé mi mano izquierda todavía enguantada y repujé el contorno con la punta del cuchillo en la madera de la mesa... Con los párpados cerrados intenté clavar el cuchillo en la madera, haciéndolo saltar al azar entre mis dedos. No sentí apenas dolor, casi nada. Al abrir los párpados, el borde de mi mano sangraba, y mis dedos latían martirizados. Los ojos ajenos, grandes y extraños se zambulleron en las gotas de sangre. "



Reseña: 
En este día Internacional de la Mujer Trabajadora 2015, en el que las mujeres seguimos pidiendo la igualdad, y que, según mi opinión,  cada vez esta más lejos. Porque el hombre sigue, encerrado en su seguridad, en su hombría, y en su falta de madurez, y porque además las mujeres, muchas veces nos adentramos  en un pozo de oscuridad, cuando enganchadas al genio, o enganchadas a la seducción nos olvidamos de nuestro papel de personas, fijándonos sólo en la diferencia de sexo, y en los convencionalismos. La igualdad, psicológica humana, trascendente, debe olvidar nuestra condición física desigual, esa que sólo ve las diferencia sexual, yo no quiero igualdad, yo quiero preservar mi identidad, pero aceptando mi propia diferencia, aceptando y olvidando la dependencia que muchas veces la mujer ha pedido del hombre, por comodidad, por ignorancia, o por amor.

La novela que escribe Zóe Valdés, sobre la personalidad de Dora Maar y su relación con el artista, es una dependencia perversa, es una anulación de la personalidad frente a su amante, que hace de Picasso una persona cruel y despiadada, de forma totalmente consciente. Ocupado tan sólo de su propia satisfacción personal, tanto en su aspecto artístico como sexual. Es desgarrador ver cómo poco a poco Dora, una mujer inteligente, bella, artista, capaz, seductora, una mujer con éxito artístico en la vida, se somete a los deseos del artista y va perdiendo su personalidad, encerrada al final en un mundo irreal y desolado, inspirado por la dependencia de Picasso. En las páginas del libro magníficamente escrito, la autora, describe capítulo enteros, imbuida del surrealismo de la época, que adquiere seducida a su vez por esta relación intempestiva que hizo del artista un genio y de la amante una piltrafa humana. 

MJ



"Mientras escribo pienso en Dora- llevo años pensando en ella, soñando con ella, hablando con ella- y mientras pienso en ella observo de manera oblicua a los que entran y salen del café ..."

" La Reina del Tibet", repito la frase en letanía. Así empezó a llamarse Dora Maar cuando intuía, sin querer confesárselo que perdería a Picasso. Además, y para colmo de males, perdió la razón. (...) la hallaron una tarde desnuda en el pasillo, en otra ocasión se encueró frente a unos vecinos, en el zaguán del inmueble, era la rue de Savoie, donde habitaba con su gata Moumoune, un regalo que Picasso le había hecho después de que le robaran a su perrita." (...)



















Referencias bibliográficas: 




Referencias Artísticas: 



Fotografías y obra de Picasso y Dora Maar: 

http://www.taringa.net/posts/femme/14356755/Amante-musa-y-victima-de-Picasso-Dora-Maar.html

Una mujer que dejó a Picasso: FranÇois Gilot

Gilot y Picasso brindan en Vallauris, Francia, en un festejo íntimo por el cumpleaños número 70 del pintor

3 comentarios:

  1. ¡Hola!
    No conocía tu blog pero me quedo por aquí.
    Me parece una novela muy interesante, no conocía esa parte de la vida de Picasso ni sabía nada de Dora Maar, pero sin duda me apetece leerla.
    Un beso!

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  2. Holii! Es la primera vez que me paso por tu blog y me ha encantado! No había oido hablar del libro pero tiene muy buena pinta. Un beso, te sigo!

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