miércoles, 16 de enero de 2013

Luciano Varea


En estos tiempos de crisis , agobios y mezquindades, es el momento de volver a la poesía, que nos aleje de esta realidad a la que asistimos, elevémonos en la belleza de las palabras.
Descubrí a Luciano Varea hace años, catalogando libros en la biblioteca, de aquella tarde  de nostalgias y tristezas (8 de Mayo de 2002), quedaron estas líneas encontradas en el libro de Luciano Varea:
"No conozco muchos poetas, en realidad no conozco más que una poeta, pero es curioso como la casualidad y la realidad se unen para darme un poco de ilusión y de esperanza. ... Normalmente no leo todos los libros, pero si que es cierto que muchos de ellos los ojeo: la poesía me gusta y la entiendo, me eleva a un estadio del alma que me conecta con lo que realmente soy y siento, pero no leo mucha poesía, porque lo que me gusta realmente es oírla, oírla recitar e incluso recitarla. 

Hoy he abierto un libro de poemas de Luciano Varea, Caminos de Regreso, y he empezado a leer varias poemas, me han gustado, las simbologías utilizadas, las metáforas, la forma relajada y culta de escribir aquello que siente: (en el prólogo)

"La soledad me cerca de monstruos invisible/y en la trémula hora, cuando me acucia el miedo/ a morirme una tarde sin que nadie lo sepa/ acudo como un niño al maternal amparo/ que en mi memoria anida:/ escondite de sueños, /barca que  el tiempo acuna/ junto a las costas limite de un Infinito Océano." 

Enseguida he pensado que conectaba con lo que yo siento y muchas veces quisiera expresar,..."


Aquí queda mi recuerdo al expresar en esta lejana tarde la soledad del que se siente perdido . MJ

Paréntesis


Breve arraigo, la vida, 
este soñar sin límites perdiéndose
hacia unos imposibles horizontes.

 Brizna de eternidad, ahora me siento azul 
como un vuelo lejano, 
un cómplice espejismo de infinito
o una humilde candela
que anhela hacerse sol en cada aurora.

Mi vida es como el eco remoto y apacible
de un tropel silencioso
de frágiles gigantes diminutos. 
Como un vuelo sin alas y sin brújula.
O un muriente cometa
que, sin embargo, ha sembrado raíces, como hijos.


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